Seguinos
Planchetisimo

El debut: Cómo curar tu Planchetta antes del primer uso 🚀

¡Llegó el día más esperado! Tenés esa masa de hierro hermoso en tus manos, pesa lindo, se nota la calidad y ya te estás imaginando los altos asados, las hamburguesas smash con la costrita perfecta o esos vegetales salteados que se hacen en dos minutos. Pero pará la mano... antes de tirar la primera tira de asado o clavarle un bife, hay que cumplir con el ritual de iniciación obligatorio: el curado.

Publicado
23 de junio de 2026

No te asustes con la palabra, no necesitás ser un científico de la NASA. Es un procedimiento re contra pavote, se hace una sola vez en la vida (a menos que la descuides mucho y tengas que revivirla) y es la clave del éxito para todo lo que cocines de acá en adelante.

¿Para qué corno sirve curar la planchetta?

El hierro virgen es poroso. Si tirás algo a cocinar de una, se te va a pegar hasta el apellido y vas a pasar más tiempo raspando que disfrutando. El curado lo que hace es sellar esos poros microscópicos. Al calentar el hierro con aceite, este se “polimeriza” (se endurece por el calor) y crea una película antiadherente 100% natural. Mientras mejor curada esté, menos aceite vas a usar para cocinar y más fácil va a ser limpiarla después.

El paso a paso definitivo (sin vueltas):

  1. La lavadita previa: Ni bien la sacás de la caja, dale una lavada rápida con agua tibia y una esponja para sacarle cualquier polvillo o residuo que traiga de fábrica. Secala re contra bien con un repasador.
  2. Fuego al taco: Poné la planchetta sobre las hornallas. Si es de las que ocupan dos hornallas, encendé las dos a fuego fuerte para que el calor se distribuya parejo. Dejala unos 4 o 5 minutos hasta que notes que tomó buena temperatura (si le tirás una gotita de agua, tiene que bailar y evaporarse al toque).
  3. El toque de aceite: Tirale un chorrito de aceite. Puede ser el común de girasol o maíz que usás para las milanesas, no gastes de oliva acá porque no hace falta. Con muchísimo cuidado de no quemarte, desparramalo por toda la superficie (piso y paredes internas) usando un bollito de papel de cocina o papel de diario, ayudándote con una pinza si te da miedo el calor. Tené en cuenta que es “apenas” una capita fina, no dejes charcos.
  4. Humito y adentro: Vas a ver que el aceite empieza a humear y la planchetta va a empezar a cambiar de color, poniéndose más oscura o manchada. ¡Es la señal de que está saliendo perfecto! Dejala un par de minutos más con ese humo, apagá el fuego y dejá que se enfríe sola.
  5. El toque final: Una vez que entibió, pasale otro papelito seco para retirar cualquier exceso de aceite que haya quedado dando vueltas.

¡Y listo! Oficialmente ya tenés el pasaporte VIP al mundo planchettero habilitado. Tu planchetta ya no es un pedazo de hierro frío, ahora es una máquina de felicidad lista para el estreno

Comentarios