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Planchetisimo
Collage de fotos de Nico, creador de Planchetísimo: en bici, cocinando en la planchetta y junto al mar.

Entre fuegos, familia y una Planchetta

Si me hubieras visto hace unos años, no lo creerías. De chico, mi relación con la cocina era nula; no te hacía ni unas patitas de pollo. Pero hay algo en el silencio de irse a vivir solo que te obliga a encender una hornalla, y ahí, sin buscarlo, se despertó algo que estaba dormido.

Mi verdadera historia de amor con el fuego empezó en 2018. Arranqué con el pan, con esa paciencia casi poética de ver crecer la masa. Fue el disparador. Poco después, alguien me regaló La Planchetta y ahí encontré mi lugar en el mundo. Fue la excusa perfecta para empezar a experimentar, para transformar ingredientes simples en momentos inolvidables.

Lo que nació como una «joda» en Instagram, una forma de compartir mis aciertos y errores, terminó convirtiéndose en una comunidad de más de 20 mil personas. En la pandemia, cuando el mundo se detuvo, mi cocina explotó. El encierro nos encontró cocinando más que nunca, y mi primer hijo se convirtió en el gran degustador de cada invento.

En ese camino, descubrí que la cocina no es solo comida: es maridaje. Me sumergí en el mundo del vino, probando cientos de etiquetas, desde los clásicos hasta descubrir la existencia del vino naranja. Porque la cocina se puede estudiar, claro, pero también se puede aprender con la misma pasión desmedida con la que uno vive la vida.

Hoy, la rutina manda. Soy padre de dos riverplatenses hermosos y el reloj corre más rápido de lo que me gustaría. El tiempo para cocinar es poco durante la semana, pero cuando llega el sábado y el domingo, ahí es cuando sucede la magia.

Nada de esto sería igual sin mi mujer. Ella es quien me banca en todas, la que está ahí detrás de cada plato y, por supuesto, la primera y más sincera crítica de mi cocina.

Esto es Planchetísimo: una mezcla de fuego, familia, vino y esa búsqueda constante de la felicidad que solo se encuentra alrededor de una mesa.