Planchetta en la hornalla, el horno, las brasas y el camping: Un todo terreno absoluto 🎒⛰️
A veces tendemos a encasillar las cosas. Vemos la planchetta arriba de la cocina de casa y pensamos que ese es su único hábitat natural. Pero la realidad es que estás ante uno de los utensilios más versátiles y rústicos que existen.
El hierro fundido o el hierro inyectado no saben de marcas de cocina ni de gas natural; lo único que entienden es de calor. Y mientras más rústico sea ese calor, mejor se portan.
Acá te abrimos la cabeza para que saques tu planchetta de la zona de confort de la cocina y la lleves a pasear por diferentes terrenos:
1. El Horno de casa: La pizzería secreta
¿Querés hacer pizza casera pero el piso del molde te queda blando y blanco? Calentá la planchetta vacía adentro del horno al máximo durante 15 minutos. Armá la masa de la pizza aparte sobre una tabla con un toque de harina, sacá la planchetta del horno con cuidado, apoyá la masa directo sobre el hierro caliente, metele los ingredientes y mandala de nuevo al horno. El calor retenido en el hierro te va a cocinar la base a la velocidad de la luz, dejándote un piso hiper crocante “a la piedra” idéntico al de una pizzería con horno de barro.
2. Directo a las brasas: El complemento del asador
Cuando hagas un asado a la leña o al carbón, haceme espacio a un costado de la parrilla y mandá la planchetta directo arriba de las brasas. Es ideal para preparar las guarniciones sin mezclar sabores: podés hacer unos morrones con huevo adentro, cebollas caramelizadas para acompañar las hamburguesas de los chicos, o sellar unas provoletas sin miedo a que se derritan y terminen decorando el fondo del fogón.
3. Modo Camping: Al infinito y más allá
¿Te vas a pasar el finde a la montaña, al río o a un camping? La planchetta entra en el baúl del auto primera en la lista. Se banca que la apoyes arriba de tres piedras con unas ramas prendidas fuego abajo. Te permite cocinar para un batallón en el medio de la nada de manera súper limpia y rápida. Te hacés un salteado de fideos con lo que tengas en la heladerita portátil, unos huevos revueltos con panceta a la mañana frente al lago, o unos churrasquitos al disco improvisados.
Es un tanque de guerra. No la dejes encerrada en la cocina; llevala a vivir aventuras que se la banca como ninguna.
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