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Planchetisimo

¿Planchetta vs. Parrilla? Por qué no compiten y por qué necesitás las dos en tu vida 🥩🔥

Acá se viene un debate federal. Más de una vez habrás escuchado a algún purista del aplauso decir: "No, hermano, si no hay carbón y espinillo, no es asado". Y sí, convengamos que el ritual de prender el fuego, tomarse un vermut mientras bajan las brasas y sentir ese aroma a leña es imbatible. Pero seamos realistas: la vida moderna, los tiempos y el espacio no siempre juegan a favor. ¿Significa que si no tenés un patio con una parrilla de ladrillos estás condenado a comer bife de lomo hervido a la plancha de teflón? ¡Ni loco!

Publicado
23 de junio de 2026

Acá es donde la planchetta entra a la cancha a salvarte la vida, y no viene a competir con la parrilla, viene a ser su mejor socia (o su reemplazo con honores).

El salvavidas de los departamentos (sin balcón, sin culpa)

Hablemos del planchettero de ciudad. Vivís en un cuarto piso por escalera, tenés una ventana que da al pulmón de manzana y las ganas de comerte una entraña o un buen vacío te están carcomiendo el alma. Si prendés un fuego ahí, te cae el consorcio con los bomberos.

La planchetta es la herramienta de resistencia para el que no tiene parrilla ni balcón. Te da una variante espectacular para cocinar carnes en un “simil modo parrilla”. El hierro a alta temperatura sella la carne de una forma que la sartén común no puede ni soñar. Te hace esa costrita dorada y crocante que retiene todos los jugos adentro. A ver, seamos honestos entre amigos: te va a faltar ese aroma ahumado a carbón o leña, todo en esta vida no se puede. Pero el punto de cocción, el dorado y el sabor que le saca a la carne te aseguro que te hacen olvidar del humo en dos segundos.

Por qué el que tiene parrilla, también ama la planchetta

Y si tenés la suerte de tener un patiecito con una señora parrilla, no mires de reojo a la planchetta. Son mejores amigas. Pensá en esto:

  • Los días de tormenta: Diluvia, el techo del quincho gotea o la parrilla está a la intemperie. ¿Te quedás sin carne? No, planchetta a las hornallas y asado adentro.
  • El factor tiempo: Son las 10 de la noche de un martes, volvés muerto de laburar y querés dos bifecitos jugosos. No vas a estar una hora prendiendo carbón para diez minutos de cocción. La planchetta calienta en cinco minutos y te resuelve la cena con calidad de restaurante.
  • Lo que a la parrilla se le cae: Intentá hacer unos huevos fritos, unas provoletas sin que se te vayan por la canaleta, o unos vegetales picados bien finitos en los fierros de la parrilla… un peligro. En la planchetta hacés todo eso junto, al lado de la carne, aprovechando los mismos jugos.

En resumen: no elijas. La parrilla es el domingo con amigos; la planchetta es la magia de todos los días.

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